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Reflexion de la Semana

Reflexion de la Semana
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¡El Señor es mi pastor nada me faltara!

domingo, 20 de marzo de 2011

El deber de amar a nuestros semejantes.



PERO A VOSOTROS LOS QUE OÍS, OS DIGO: AMAD A VUESTROS ENEMIGOS, HACED BIEN A LOS QUE OS ODIAN,BENDECID A LOS QUE OS MALDICEN Y ORAD POR LOS QUE OS CALUMNIAN. AL QUE TE HIERA EN UNA MEJILLA, PRESENTALE TAMBIÉN LA OTRA; Y AL QUE TE QUITE LA CAPA,NI AUN LA TUNICA LE NIEGUES. A CUALQUIERA QUE TE PIDA, DALE; Y AL QUE TOME LO QUE ES TUYO, NO PIDAS QUE TE LO DEVUELVA. Y COMO QUEREIS QUE HAGAN LOS HOMBRES CON VOSOTROS, ASÍ HACED VOSOTROS CON ELLOS. SI AMÁIS A LOS QUE OS AMAN, ¿QUE MÉRITO TENÉIS? TAMBIÉN LOS PECADORES AMAN A LOS QUE LOS AMAN. LUCAS 6:27-32




Que difícil nos resulta amar a algunas personas verdad?, Pero este versículo nos dice que si amamos a los que nos aman no tiene mérito alguno. En nuestro transitar por la vida nos encontramos con todo tipo de personas, algunas muy agradables y otras difíciles de tolerar, pero Dios lo sabe y nos manda a que nos esforcemos por amar de igual forma tanto a unas como a otras, porque asi nos pareceremos a Él que nos ama a pesar de nuestros errores. Cuando alguien nos lastima en alguna forma nos cuesta perdonarlo y llegamos a guardar resentimiento en nuestro corazón que va ir creando raíces de amargura y que nos va dañando nuestro interior, hasta lograr que nuestro corazón se vaya endureciendo y nos quedemos cada vez mas solos, de forma tal que nuestra situación postrera terminará siendo peor que la primera. Tal vez esa persona no se dió cuenta que causaba tanto daño y hasta se olvido del asunto y sigue tranquilo y/o tranquila y felíz, mientras que nosotros sufrimos y nos amargamos sin razón. El Señor quiere que nos esforcemos en amar a nuestros enemigos porque sabe que el odio hace mucho daño al que lo siente, y Él quiere que vivamos felices y llenos de paz. Si no podemos sacar el odio, resentimiento y/o amargura de nuestros corazones, no hay problema, pues tenemos a Alguien que siempre esta dispuesto a ayudarnos en aquello que nos parece imposible, Es el Todopoderoso. Pidamosle a Él que nos ayude a echar fuera el dolor y encontrar el perdón y la forma de amar a todas las personas como Él las ama. De esta forma alegraremos su corazón y el nuestro. No olvidemos nunca que "TODO LO PODEMOS EN CRISTO QUE NOS FORTALECE". Cuando alguien te haga sentir mal recuerda, que todos los dias sin darnos cuenta ofendemos y/o entristecemos el corazón de Dios y Él siempre nos perdona y nos sigue amando sin importar nuestro comportamiento. Dios ama al que le busca todos los dias y también al que esta lejos de Él, hace llover sobre buenos y malos, y quiere que tú hagas lo mísmo. Esa persona que te trata mal, también es amada por Dios y necesita de ti para que no se pierda. Debemos recordar que somos instrumentos de Dios aqui en la tierra para que Él pueda por medio de nosotros llegar a la gente y evitar que se condenen para siempre. En alguna parte leí una frase que no olvido: ¡Amame cuando menos lo merezca, porque es cuando mas lo necesito!. Que Dios les bendiga e ilumine siempre su rostro con una sonrisa!


Luz Mora




sábado, 19 de marzo de 2011

La Pasión de DIOS


La pasión de Dios



Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mi.
Jonás 1:2
Mientras esperábamos en el cementerio la llegada del auto de la funeraria con los restos de un prominente joven profesional de la iglesia, que había sido asesinado. Me acerqué para expresar mis condolencias a su apesadumbrado padre, quien expresaba en su rostro nítidamente lo que es la tristeza. Su corazón herido hasta lo más profundo experimentaba el dolor más indescriptible. Este angustiado padre, quien había perdido al hijo de sus sueños, me expresó las palabras más difíciles de entender que jamás había escuchado. Hasta el día de hoy repercuten en mis oídos y todavía me pregunto cómo es posible que un ser humano pueda hablar de esa manera, cómo es posible que un hombre, la vida de cuyo hijo ha sido segada con crueldad y sadismo, pueda albergar tales sentimientos. Esto fue lo que me dijo: «Pastor, Dios permita que estos hombres, que me han causado este terrible daño, tengan la oportunidad de conocer a Jesús y se arrepientan, para que no vengan a juicio de condenación y puedan ser salvos. Me gustaría verlos en el cielo juntamente con mi hijo».
Mas confundido de lo que yo me sentí se quedó Jonás cuando escuchó este mandato divino: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad y pregona contra ella» (Jon. 1: 2). ¿Cómo es posible? ¿Dios buscando un predicador para que vaya a Nínive a predicar de manera urgente y elocuente para evitar que esa ciudad fuera destruida? Es difícil que nos hagamos una idea del impacto del mandato divino, a no ser que sepamos quiénes eran los asirios, habitantes de Nínive.
Los asirios eran un pueblo feroz y sanguinario. Deseaban conquistar todo el mundo. Hacían guerra de ciudad en ciudad y permanecían todo el tiempo que fuera necesario hasta que la ciudad caía. Cuando finalmente tomaban la ciudad, empalaban a sus gobernantes y cortaban suficientes cabezas como para formar con ellas una pirámide, que ubicaban ante los muros de la siguiente ciudad para anunciarle el fin que le esperaba. Que Dios evitara destruir a gente así dejaba estupefactos a los israelitas, pues también a Israel quería destruir Asiría.
El amor de Dios es tan profundo que ninguno de nosotros puede alcanzar a entenderlo. No es solo para los que buscan a Dios. Es también para los que están lejos de él. Nunca entenderemos cuánto nos ama Dios hasta que entendamos cuánto amaba a los asirios. Nunca entenderemos por qué tenemos que ir en misión a alcanzar a personas indeseables hasta que entendamos el apasionado amor de Dios.


Noviembre 24



Te doy gracias por mi enemigo



Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.

1 Samuel 24:5
Si sabes de alguna persona que esté empecinada en buscar tu mal y en desacreditarte, entonces permíteme que te diga que tienes una bendición muy grande. Eso no le sucede a cualquiera. Tu enemigo y tú han sido escogidos por Dios, y detrás de tu enemigo está la mano de Dios. En realidad, la rivalidad y la enemistad que surgieron de Saúl en contra de David fue lo mejor que le pudo pasar a David. Dios más bien le hizo un favor a David: Dios usó a Saúl para mantener a David huyendo en los montes agrestes, donde aprendió a ser sensible a la voz del Espíritu Santo (1 Sam 24: 5), y donde también aprendió acerca del perdón total. Saúl fue el pasaporte de David para un mayor acercamiento a Dios.
Cuando uno decide perdonar completamente a su enemigo, entonces se ha cruzado completamente la barrera de lo natural a lo sobrenatural. Tal vez tú, igual que yo, quisieras tener todos los dones del Espíritu Santo, pero, aparte del don de la sanidad, de la intercesión o de la paciencia, el don que más debemos buscar es el del perdón.
Todos estos dones son sobrenaturales, lo cual quiere decir que están fuera de lo normal. En realidad, no hay verdadera explicación para lo milagroso; por eso es un milagro. Por ello, cuando extendemos nuestro perdón a alguien obramos un milagro. Cuando perdonamos totalmente, entonces finalmente hemos alcanzado el nivel más alto que hay en términos de espiritualidad.
David tuvo al rey Saúl en sus manos para cortarle la cabeza y, hasta cierto punto, Saúl se lo merecía. Después de todo, Dios ya había escogido y bendecido a David como próximo rey de Israel. David, ciertamente, pudo haber razonado de esa manera y actuado en consecuencia, pensando que más bien contribuía a los propósitos de Dios al matar a Saúl. Humanamente hablando, matar a Saúl es lo que cualquiera de nosotros habría hecho, pero David hizo algo que le acreditaba el titulo de «hombre de acuerdo al corazón de Dios». No hay nada que alegre más el corazón de Dios que el perdón. El gozo más grande de él es perdonarnos a cada uno de nosotros. Hoy él pide que reflejemos su carácter perdonando a alguien a quien consideramos que sea imposible perdonarlo jamás. ¿Podrás cruzar hoy la barrera de lo sobrenatural?


Que Dios te bendiga,
Cielo Estrella

sábado, 12 de marzo de 2011

¿Sabes Pedir?

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26.

¿Cuántas veces oraste, y tuviste la sensación de que Dios no te respondió? En cierta ocasión, el propio Señor Jesucristo enseñó que pedimos y no recibimos, porque pedimos mal.
Aunque pidamos con toda sinceridad, no sabemos hacerlo bien. Si supié­semos, con toda seguridad Dios respondería todas nuestras oraciones.
Tal vez, la razón de nuestras peticiones equivocadas sea nuestra propia hu­manidad, y el limitado concepto que tenemos del bien y del mal. El egoísmo, arraigado en nuestra naturaleza, nos lleva a pedir y pedir, teniendo como eje central nuestros deseos y orientados por intereses momentáneos y pasajeros.
Glaucia deseaba ser madre. Diez años después de casada, no concebía, y empezó a obsesionarse con la idea. Suplicaba a Dios, pedía a todos que orasen por ella, y se había endeudado, buscando dinero para pagar a los mejores es­pecialistas e intentar los métodos más sofisticados.
Quedó embarazada. Pasó casi los nueve meses sin moverse, y el niño nació. ¡Aquel fue un día de fiesta! Ella pensaba que Dios la había oído y atendido sus súplicas. Ya pasaron veinte años, y hoy Glaucia cree que insistir ante Dios fue la peor decisión de su vida.
-Si pudiese volver veinte años atrás, aceptaría la voluntad del Señor para mi vida -escribió en una carta dramática, en la que narraba la vía dolorosa que pasaba por causa del hijo rebelde.
¿Se equivocó Glaucia, al insistir con el Señor para que le diese un hijo? No lo sé; yo también soy un ser humano. Pero, el versículo de hoy dice que, aun­que nosotros no sepamos pedir, el Espíritu de Dios viene en nuestro auxilio, a fin de suplir nuestra debilidad.
La palabra "debilidad", en el original griego, es astenia, que literalmente significa "enfermedad". ¿Qué enfermedad? La enfermedad del pecado, que nos acompañará hasta el día de la venida de Cristo. Hasta ese día, a pesar de haber sido convertidos, continuaremos con la tendencia humana que nos lleva a in­sistir como un niño, con tal de conseguir lo que queremos.
Por eso, suplica hoy la dirección del Espíritu, con el fin de que te brin­de discernimiento y sabiduría en lo que tengas que pedir a Dios. "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles".

Tiempo para todo

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1.

Jugaba al amor libre. "Mientras espero al hombre correcto, me divierto con los errados", decía. Y su carcajada, como cascada de aguas salvajes, se perdía entre las piedras de montañas sin fin. Jugaba su propio partido; como si la vida no tuviese reglas. Corría como una gacela, por los atractivos prados de una sociedad liberal. Nadaba en las aguas turbulentas de la nueva moralidad; descendía a las profundidades de aquel mar embravecido, atraída por los corales y los peces multiformes.
Un día quiso salir. Le faltaba oxígeno... Intentó regresar a la superficie, y se dio cuenta de que había ido demasiado lejos. Murió de Sida, a los 28 años.
¡Gabriela, Gabriela! Tu piel canela estaba demasiado blanca el día de tu entierro; tus ojos, anteriormente tan vivaces, no tenían ya luz. ¿Qué hiciste con tu vida? ¿Por qué no respetaste el tiempo? ¿Por qué jugaste con tu tiempo... y te fuiste antes de tiempo?
Hay dos pensamientos contenidos en el versículo de hoy. El primero es que existe un determinado tiempo para todo. La vida no es la sucesión accidental de hechos; no debe serlo. Me alimento cuando puedo; trabajo cuando se me antoja; duermo si sobra tiempo. ¡No! Es necesario establecer un programa de actividades, y seguirlo conscientemente.
El segundo pensamiento es que lo que hay que hacer hay que hacerlo a su debido tiempo: ni antes ni después. Invertir el orden puede ser fatal. Al ser humano, sin embargo, no le gustan las reglas; quiere hacerlo todo de acuer­do con las circunstancias y conforme a su voluntad.
¿Imaginaste un partido de fútbol en que cada jugador siguiese sus propias reglas? ¿Cómo terminaría? Creo que ni empezaría. Existe un juez que determina lo que se puede o no se puede hacer, y especifica el momento de hacerlo. El tiro libre no puede ser disparado sin la orden del juez; el gol no puede ocurrir después de que el juez hace sonar el silbato, indicando el final del partido.
Si en cosas tan simples, como el fútbol, existen reglas, ¿por qué no debería existirías en la vida?
Hoy es un nuevo día. Corre las cortinas de tu vida. Deja entrar el sol. Es tiempo de vivir, de evaluar; de corregir, si fuese necesario. Por eso, busca a Jesús, y permite que él guíe tus pasos a lo largo de este día, recordando que "todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora".

Que Dios te bendiga,

Marzo 12 2011
Cielo Estrella

lunes, 21 de febrero de 2011

PERMANECED

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Juan 15:4.

Vicente cree que es imposible ser cristiano. Se ha esforzado por andar en los senderos que aprendió desde su niñez pero, por más que lucha, no alcanza su objetivo. Eso lo deja frustrado y triste. El joven, de porte altivo y mirada desafiante, es un vencedor en otras áreas de la vida. A los 28 años, es presidente de una empresa que surgió en un cuarto de su casa. Hoy tiene, como sede, un edificio entero, de 5 pisos. En la vida profesional, Vicente es un vencedor.
-¿De qué me vale todo eso si, cuando nadie me ve, soy un pobre esclavo de mi naturaleza? -se pregunta, angustiado.
Y parece no encontrar la respuesta por ningún lado.
La respuesta a su pregunta está en las palabras de Jesús, registradas en el texto de hoy. El objetivo que este joven empresario persigue en la vida espiritual son los frutos: busca victorias, realizaciones; quiere vivir la satis­facción de una vida espiritual realizada. Es auténtico; rechaza la hipocresía y la mentira. La doble vida que lleva lo atormenta. No es feliz. Jesús enseña que los frutos son resultado de algo simple: relacionamiento. "Permaneced en mí y yo en vosotros", aconseja. Y concluye: "Sin mí nada podéis hacer".
Vicente no tiene tiempo para relacionarse con Jesús. El éxito empresarial es el resultado de su trabajo incansable; se levanta casi de madrugada y se acuesta bien tarde, después de un día agotador de actividades y de toma de decisiones.
Él ama a Jesús, y respeta los principios de la iglesia; por lo menos, se esfuerza por respetarlos aunque, en la intimidad, sabe que es un pobre de­rrotado. Cree que relacionarse con Jesús es asistir semanalmente a los cultos y tratar de ser bueno. Pero la vida ya le mostró que eso no da resultado; falta algo, y todavía no lo ha descubierto.
El relacionamiento, desde el punto de vista bíblico, es pasar tiempo dia­rio con Jesús, estudiando la Biblia y orando. No existe sustitución para estas actividades de la vida devocional: si no pasas tiempo diario con Jesús, sim­plemente no te relacionas con él, a pesar de lo que creas o lo que digas.
Hoy puede ser un día de victoria con Jesús. Pasar tiempo con él, de ma­ñana, es como llenar el tanque del automóvil con el combustible que lo hará funcionar a lo largo del día. No salgas corriendo hacia las actividades de la vida. Recuerda el consejo de Jesús: "Sin mí, nada podéis hacer".

¡Acercaos!



Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Santiago 4:8.

Según el versículo de hoy, el pecado conduce a tres actitudes destructivas. Primero, separa de Dios; por eso, el consejo es: "Acercaos a Dios". En segundo lugar, ensucia la vida, lleva a cometer hechos desastrosos y acciones inmundas; por eso, el consejo es: "Limpiad las manos". Y, finalmente, hace caer en la hipocresía, en la duplicidad de vida. Exteriormente, el ser humano es "maravilloso" pero, interiormente, está cayéndose a pedazos y sintiéndose sucio. Por eso, la advertencia es: "Purificad vuestros corazones".
El corazón es la cuna de los pensamientos y de las intenciones. Todo comienza allí. Allí, se urden los planes más siniestros. Nacen como pequeños monstruos inofensivos, y van creciendo y tomando formas grotescas. Des­pués, el tiempo se encarga de llevar el mensaje a la acción; las manos realizan lo que el corazón proyecta.
El verbo "limpiar", en griego, es katarizo, que significa literalmente "ser pu­rificado". Tiene connotaciones espirituales, y no simplemente morales y físi­cas. Es lamentable que los seres humanos nos preocupemos solo por lo que se ve. Los ojos ven la llama; la sociedad ve y condena el desvío moral, por causa del bienestar público. Pero, a Dios le preocupa la implicación espiritual.
Esta es la razón por la que Santiago exhorta: "Acercaos a Dios". Volverse a Dios es la única solución para los desvaríos del corazón humano. En vano, la criatura intenta soluciones que sustituyan el plan establecido por el Creador. El verbo "limpiar" es usado en la Biblia, en el noventa por ciento de los casos, en la voz pasiva, dando a entender que el ser humano no puede purificarse. Solo puede acercarse a Dios; herido, inmundo, sangrando, destruido, acaba­do, putrefacto, como el leproso. Es Dios quien lo limpia, lo purifica, lo cura, lo restaura y lo hace una nueva criatura.
Hoy es el día de buenas nuevas; hoy es el día de salvación. Si, por esas co­sas de la vida, has sido manchado por la lepra del pecado; si tus manos están sucias y tu corazón no soporta más vivir la hipocresía de una doble vida. Si deseas ser auténtico y plenamente feliz, acércate a Jesús hoy, antes de partir a las actividades del día.
Presta oídos al consejo de Santiago: "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, puri­ficad vuestros corazones".

Que Dios te bendiga,

Febrero, 17 2011
Cielo Estrella
Reflexiones-Cristianas.org

jueves, 17 de febrero de 2011

Quisiera entender algunas cosas de este mundo y no las entiendo

El entendimiento es uno de los frutos mas hermosos del Espíritu Santo. Debemos pedir el entendimiento constantemente a Dios. No se adquiere el entendimiento de un todo en la vida. Siempre hay cosas que nos quedaran sin entender; por lo que se ha dicho “se equivocan quienes creen que la Fe es una tontería, ya que la inteligencia humana es limitada y no puede conocer todo”. No podemos dejarnos llevar por el deseo de querer saber mas que Dios. Esto seria rayar en la soberbia; y por esto entro el pecado en el mundo. Sin embargo pidamos con humildad a Dios que podamos vivir con su luz y sabiduría. Con el único propósito de agradarle con nuestro comportamiento, ante las situaciones que se nos presentan en la vida. Para poder entender mejor las circunstancias que nos presenta la vida o no solo entenderlas sino sobrellevarlas, podemos ir al Salmo 19 que en sus versículos 9 y 10 nos dice: “Las ordenanzas del Señor son rectas y para el corazón son alegría. Los mandamientos del Señor son claros y son luz para los ojos. El temor del Señor es un diamante, que dura para siempre, los juicios del Señor son verdad y todos por igual se verifican”. El dialogo con Dios nos sana y nos libera de todo aquello que no funciona a beneficio de cada ser humano. Y los salmos son diálogos sinceros y profundos con el Señor. Solo en Dios estaremos a salvo, porque nos conoce y sabe muy bien de que estamos hechos. El sabe que nuestra tendencia es buscar siempre ayuda fuera de su presencia y de su luz. Muy pocos vamos a la palabra cuando sentimos que perdemos el control. Casi nunca nos interpelamos frente a las Sagradas Escrituras cuando sentimos que vamos por muy mal camino y la palabra cuenta con todos los elementos esenciales para vivir como Dios quiere que lo hagamos. Busquemos siempre el tiempo que merece la palabra de Dios para leerla. Estemos siempre dispuestos a oír su voz y veremos seguro el cambio para bien de cada uno.



Tomado del Libro 12 Salmos para tiempos difíciles.
Autor Anónimo

lunes, 7 de febrero de 2011

Resplandeceras.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. Mateo 13:43.

Cristian quería brillar. Como estrella en medio del cielo azul nocturno; como explosión del firmamento, en el despertar de la mañana. Brillar con luz propia. Ser aplaudido, aclamado, homenajeado.
En sus interminables noches de delirio, se soñaba andando por las calles; las multitudes corriendo detrás de él, en busca de un autógrafo. Se imagina­ba rodeado de chicas guapas, sonriendo para las cámaras, relumbrado por los flashes, agitando la mano para sus admiradores.
Y brilló. Su deslumbramiento fue corto; estrella fugaz. Se apagó, consumida por el tiempo.
¡Cuántas estrellas, como Cristian, brillaron en esta vida! Unas más, otras menos. Aplaudidas, aclamadas, casi idolatradas. El tiempo las apagó. Hoy solo quedan recuerdos.
¡Tiempo! ¡Oh, tiempo inexorable! Tiempo impiadoso, implacable, cruel. Nadie escapa de tus manos. Tu sombra avanza, atemorizante, sobre cual­quier mortal.
Pero, el texto de hoy habla de un brillo que jamás acaba. Nada tiene que ver con aplausos, fama o dinero. Tiene que ver con vida y con justicia; tiene que ver con el Reino del Padre.
El Reino del Padre no es un reino material; no lo puedes ver ni tocar. Los sentidos no lo perciben; es necesario mirarlo con los ojos de la fe. Fe es creer, confiar, sacar el pie del barco y colocarlo en el agua.
Para brillar en el Reino del Padre, necesitas salir del materialismo que te rodea. Debes abrir tus alas y volar hacia la dimensión de los valores eternos. Está lejos de la carne; tiene que ver con el espíritu.
Pero ¿cómo hacer todo eso más fácil, más comprensible, más humano?
Haz de Jesús el centro de tu experiencia diaria. Búscalo cada mañana, antes de correr detrás de tus sueños. No vayas solo persiguiendo el brillo; el brillo seduce, engaña y mata. Si no, pregúntale a la mariposa. Te responderá, con sus alas heridas, con su dolor y con su muerte.
Hoy es un nuevo día. ¡Brilla! No te intimides frente a las nubes oscuras que te rodean. No retrocedas, sino avanza, lucha, trabaja. Pero recuerda que, cuando esta vida acabe, solo "los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga".

Ángeles

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Salmo 91:11,12.

La vida de Jorgito se apagaba. Los médicos lo habían intentado todo. Mauro y Angélica, tomados de la mano, observaban el cuerpo del hijito, conectado a una extraña máquina.
De repente entró en el cuarto un joven médico, se aproximó al niño, le tomó el pulso, le hizo una caricia en el rostro, y salió. Dos minutos después, Jorgito abrió los ojos y empezó a quejarse por los aparatos que aprisionaban su cuerpo. Nadie entendía nada, pero los médicos lo sacaron de la máquina. ¡El niño estaba sano! Misteriosamente sano. Nadie más volvió a ver a aquel médico. Mauro y Angélica aseguran que fue un ángel.
El pragmatismo de este mundo duele, porque la materia solo vive de sen­saciones. El materialismo esclaviza. Transforma al ser humano en víctima de los sentidos, incapaz de mirar más allá de su humanidad.
Sufre. Nada puede hacer ante las adversidades de la vida. No sabe qué hacer ni hacia dónde ir, pero se resiste a vivir por la fe. Las cosas espirituales le parecen ingenuas; a pesar de eso, las necesita.
El texto de hoy presenta una promesa que tiene que ver con la fe. Te conduce al reino espiritual, que el Señor Jesucristo vino a establecer entre los hombres.
Los ángeles existen. Están a tu lado. No los ves pero, si crees en la Palabra de Dios, ellos cuidan y vigilan tus pasos por donde quiera que vas. "En las manos te llevarán -asegura la promesa- para que tu pie no tropiece en piedra".
Cuántas piedras estorban tu camino: dificultades, obstáculos, troncos que atraviesan la carretera de tus sueños, impidiendo que llegues al glorioso destino que el Señor te preparó.
La promesa de hoy es que, aunque el camino esté lleno de obstáculos, el ángel del Señor te llevará en sus manos, y serás finalmente victorioso.
Tienes que creerlo. Tal vez, tu mente pragmática no lo entienda, pero tienes que creer. El cumplimiento de la promesa depende de tu fe.
¿No necesitas, en este momento, de una promesa semejante? ¿No te sien­tes cansado y a punto de renunciar a tus aspiraciones? Si todo te falló, ¿por qué no le das crédito a Jesús? Piensa en lo que afirma el texto: "Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra".

Que Dios te bendiga,

Febrero, 07 2011
Cielo Estrella
http://reflexiones-cristianas.org

lunes, 31 de enero de 2011

Quieres ser bendecido por Dios este año? (Deuteronomio 11:26-27).


Para conseguir esto necesitamos “Vivir una vida santa delante de Dios”, que cada cosa que nos propongamos esté fundamentada en Jesús. Esto requiere cambiar hábitos, dejar de hacer cosas que están desagradando y/o ofendiendo a Dios; evitar lugares no adecuados para un hijo de Dios; evitar palabras no adecuadas, pensamientos dañinos, mal intencionados e impuros; en resumen, tratar por todos los medios posibles de tener un corazón totalmente dispuesto a que Dios actúe en mi vida. Tener un corazón dispuesto a agradar a Dios en todo sentido, abre las puertas de la bendición. Proverbios 10:22. La obediencia es la llave para recibir todas las bendiciones que Dios tiene dispuestas para nosotros. Recordemos los mandamientos que Jehová nos dejó en el antiguo testamento, y que luego Jesús resumió en uno solo: “amar a Dios sobre todas las cosas”. Amar es respetar, obedecer (Deuteronomio 28:1 y 2). Si amo a alguien, hago lo que es correcto para no herir a esa persona verdad? Bueno, de igual forma sucede con Dios, si digo que lo amo, debo hacer lo correcto para no dañarlo, para no entristecerlo, para no herirlo, en pocas palabras, le amo si tengo un corazón para Él, con Él y en Él.
Comenzamos un año nuevo y seguramente tenemos muchas metas y objetivos, pero existe una gran diferencia entre ser soñador y ser emprendedor. Los primeros, se atreven a pensar que estando allí sentados cómodamente, todo les llegará fácilmente. Por favor! debes luchar por lo que quieres!!!. Los segundos, toman acciones para hacer todo aquello que les permitirá lograr aquello que empezó como un sueño, pero que luego se convirtió en metas y objetivos. Hoy quiero revelarte un secreto: “los sueños son más fáciles de lograr si tenemos a Dios de nuestro lado”. Sí, así mismo, como lo estas leyendo. Y tu te preguntarás: ¿y como puedo yo hacer eso?, pues no existe otra manera que “siendo totalmente obedientes a Él”, con un corazón dispuesto, donde lo pongamos primero a Él antes que todo. En este momento, yo te invito a que cierres tus ojos y reflexiones acerca de esto: ¿cuáles son tus sueños, metas, retos u objetivos para este año? ¿qué estas dispuesto a hacer para conseguirlos? ¿estarías dispuesto a entregar tu corazón para lograrlos? ¿qué estarías dispuesto a hacer para agradar a Dios y ser obediente a Él? ¿estarías dispuesto a permitir que tu corazón sea el mas sincero y transparente de todos los años de tu vida?.
Antes de continuar, déjame decirte que todo lo que nos propongamos y esté dentro del plan de Dios para nosotros podemos conseguirlo, somos mas que vencedores en Cristo Jesús, pues Él venció la muerte cuando resucitó y nosotros como hijos de Dios somos coherederos con Él de esa gran victoria, somos vencedores!. Existen personas que tienen mente de derrota, que no se ponen retos porque les dá miedo no cumplirlos, estos son los que sencillamente no son hijos de Dios. Ahora yo te pregunto: ¿eres tu realmente un hijo de Dios? Si la respuesta es sí, déjame decirte que ser hijo de Dios es una garantía para alcanzar nuestros objetivos, no en vano dice la palabra en Génesis 41: 52 que en toda labor hay fruto, solo debemos vencer el miedo, la duda o el temor que nos impiden avanzar y lograr lo que queremos. Obstáculos? es inevitable no conseguirlos en nuestro camino. Jesús nos deja claro en Mateo 18:7, que es necesario que hayan tropiezos, porque ellos nos ayudarán a crecer; de igual forma, tienes que aprender y entender que de todos ellos te librará el Señor.
Para concluir y con el ánimo de que consigas alcanzar todas tus metas, te invito a que este año sea un año donde tu relación personal con Dios se fortalezca, cultivando una vida diaria de oración y de lectura de la palabra de Dios, para que tu espíritu se fortalezca y cuando venga el enemigo a querer desanimarte de tu (s) objetivo (s), puedas mantenerte firme ante cualquier ataque. Te invito también a servirle al Señor, a que te encargues de las cosas de Dios, pues si tu te encargas de sus cosas, Él se encargará de las tuyas. Nunca digas “NO” mientras tu tiempo te permita servirle, hazlo, porque esto te traerá mucha bendición y te ayudará a alcanzar tus metas, como lo dice su palabra en Exodo 23:25. Ayuda a otros, el evangelio es práctico no teórico. Por último, no te desanimes, insiste, no te rindas, aún cuando las fuerzas estén por acabarse saca fuerza de donde no hay y ve rumbo a tu objetivo fijando tus ojos en Jesús. LA PERSISTENCIA te ayudará, nunca digas “no puedo” porque esa frase no existe en el lenguaje de Dios.
Por último te reto a realizar este ejercicio: Toma ya mismo lápiz y papel y haz una lista de tus objetivos para este año, tanto espirituales, como materiales, pon objetivos que además de ser de tu agrado, sean conforme a la voluntad de Dios y en esto sé sincero contigo mismo. La terminaste? Bien. Mete la lista en un sobre y ciérralo. Coloca tu mano sobre el sobre: Declaro que lograrás todos tus retos y objetivos si tomas en cuenta todos estos consejos, tu eres especial tesoro para Dios y él quiere bendecirte. Que el Espíritu Santo te dé la fortaleza que necesitas para ser obediente a la palabra de Dios. Declaro sobre tu vida una fortaleza sobrenatural sobre toda situación que se te presente, este año no será lo mismo que años pasados. Proclamo que tendrás sabiduría abundante para tomar las decisiones correctas que conlleven a la bendición de Dios, este año no cometerás tantos errores, puesto que tu corazón sincero y transparente será sensible a la dirección de Dios. Este año será mejor que todos los años que haz vivido, la bendición de Dios estará contigo donde quiera que vayas. Dios bendecirá y prosperará todo lo que toquen tus manos. En el nombre poderoso de Jesús. Amen. Ahora coloca el sobre en un lugar visible y comienza a orar y accionar cada día para que se empiecen a cumplir todas tus metas y objetivos.
Monica Suarez